Métodos para un Acercamiento con la Palabra de Dios |Metodo: En camino con el Señor Resucitado

  El objetivo del método es interpretar y orar la Palabra de Dios en clave cristológica y testimonial; se hace en comunidad y en la perspectiva del “camino de vida cristiana”, es decir, buscando seguir con radicalidad al Señor resucitado.

                El método que presento a continuación está inspirado en EL Evangelio de San Lucas, en el capítulo 24, específicamente en el relato del camino del Resucitado con los dos discípulos de Emaús (24,13-35); de aquí su nombre: En camino con el Señor Resucitado.

                De incógnito, Jesús se aparece a dos cansados y desilusionados discípulos; escucha sus quejas, conversa con ellos y les anuncia su identidad y misión a partir de la interpretación de la Escritura; acepta, luego, la invitación a quedarse. Esta experiencia con Jesús cambia radicalmente el ánimo de los dos discípulos en el camino de Emaús: vuelven a Jerusalén a contar lo vivido. Jesús los ha hecho testigos valientes y comprometidos. En el centro de esta profunda conversión y crecimiento cristiano está el Señor Resucitado anunciado en las Escrituras y celebrado en el sacramento de la Eucaristía.

                Cuando se reconoce y acoge a Cristo Resucitado según las experiencias de fe narradas en Lucas 24, se fortalece y acrecienta el compromiso cristiano, se reanima el testimonio y se crean lazos profundos de amistad entre los miembros de la comunidad. Además, el método permite planificar la acción y el crecimiento comunitario según el proyecto de Dios.

Tal experiencia de fe y los frutos respectivos, intenta recrear el método a través de los siguientes pasos:

a-      «Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos» (Lc 24,15).

          La centralidad de la vida cristiana la ocupa Cristo resucitado: la reunión comunitaria comienza invitando al Señor por medio de un canto, una oración, un Salmo… a que se ponga a caminar con la comunidad en la tarea de comprender su palabra y construir su Reino. Se ora para presentarle al Señor nuestras preocupaciones y esperanzas, nuestros éxitos y fracasos tal como lo hicieron los de Emaús (Lc 24,17-24).

          Es importante el signo: una Biblia en un ambón, una vela encendida, alguna frase alusiva…

b-     «Y comenzando por la Ley y todos los profetas, Jesús les explicó lo que decían de él las Escrituras» (Lc 24,27).

          Todos tienen su Biblia, un lápiz y un cuaderno. Se indica el texto que se va a interpretar y orar; se espera que todos lo hayan encontrado. Después de un tiempo prudente, un buen lector proclama el texto escogido; sigue un canto de acogida a la palabra proclamada (lo ideal es la antífona cantada de un Salmo).

          Luego, cada uno lo lee pausada y repetidamente; se anotan las impresiones, lo que llama la atención, lo que gusta, no gusta, palabras que no se entienden, metáforas difíciles, etc.

c-      «Se les abrieron los ojos… y se dijeron uno al otro: ¿no ardía nuestro corazón mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?» (Lc 24,31-32).

          Este paso es para quedarse en el texto “abriendo los ojos” a fin de comprender su mensaje mientras vamos “de camino” en la vida cristiana, y “disponiendo el corazón” a fin de entusiasmarse con Jesús resucitado: ¡que arda, pues, el corazón!

          Entre todos se reflexiona y se discute, procurando poner en práctica los principios ya aprendidos respecto a la Biblia como “palabra escrita”. Se revisan las anotaciones anteriores (paso “b”) y se les da respuesta; lo que no se puede resolver, se consultará después con un catequista o sacerdote. Finalmente, se anota resumidamente lo que el texto dice: los personajes centrales, lo que hacen y dicen, quiénes se le oponen, quiénes lo apoyan, cómo cambian de actitudes, se compara el texto con otros textos de la Biblia, etc.

Si se interpreta un texto del AT, se descubre y comenta la relación con textos del NT, ayudados por los “textos paralelos” o en base a la similitud o contradicción con disposiciones y personajes (buenos ejemplos de esta práctica en Mt 5,21-48 y Mc 12,35-37; los principios que la rigen en Mt 5,17-20).

          Cuando todos están de acuerdo en “lo que dice el autor sagrado” (sentido literal o genuino del texto) y comprenden su mensaje, se pasa al siguiente momento.

d-     «Quédate con nosotros porque es tarde y anochece» (Lc 24,29).

          Cumplido el paso anterior, se hace un rato de silencio; los tiempos de silencio no pueden ser muy largos; hay que evitar el tedio, el “silencio vacío”.

          Jesús habla al corazón cuando lo invito a quedarse. Pero él no puede entrar ni quedarse cuando no me desprendo de los ídolos que cautivan mi atención y someten mi voluntad, que ocupan mi tiempo y mi energía. Jesús merece todo mi tiempo y mi ser.

          En este clima de oración cada uno se “adentra” en el texto que se ha reflexionado comunitariamente: que el mensaje “crezca” y “fecunde la vida” en diálogo con el Resucitado. Es el momento del silencio lleno de Dios, del tiempo para Dios, a fin de que brote la oración confiada y profunda. Es el momento para repetir en diálogo personal con el Señor Resucitado aquello del texto que me llama la atención, me impresiona, me interpela; luego, dejo que el texto “me” hable y que el Señor “se quede conmigo”, animando mi vida cristiana como a los discípulos de Emaús.

e-      «Ellos, por su parte, compartían lo que les había ocurrido cuando iban de camino» (Lc 24,35).

          Después de orar, se comparte comunitariamente lo que la Palabra de Dios “me ha dicho”. Con sencillez y sin esnobismos, con naturalidad y libertad, se dan a conocer fraternalmente las experiencias de fe y la actual vivencia de Dios a fin de ayudarse mutuamente a crecer en la vida cristiana. Un sincero ambiente de fraternidad favorecerá la posibilidad de compartir, preguntar, abrirse a las experiencias positivas, comprender las enseñanzas, etc.

          A diferencia del paso “c” (descubrir lo que el texto dice), la finalidad ahora es orar el texto en comunidad, es decir, compartir lo que el mensaje nos dice; importa, pues, el diálogo de fe con Dios que reparte sus dones e interpela a su pueblo reunido en oración (1 Cor 12,4-11).

f-  «Ustedes son testigos de estas cosas» (Lc 24,48).

          Es el momento del discernimiento comunitario y de la toma de decisiones a la luz de la Palabra de Dios comprendida y orada; no es posible crecer en la vida cristiana sin compromisos graduales y claros que preparen el corazón para que Jesús resucitado lo transforme.

          La Palabra debe transformar los juicios de valor, las intenciones más profundas y los comportamientos; esta transformación debe expresarse en el compromiso a actuar como discípulos de Jesús estableciendo su Reino “aquí” y “ahora”.

          También es éste el momento para tratar los problemas de la comunidad, desde quien hace catequesis hasta quien compra el pan para la once. Es probable que estos problemas no tengan relación directa con el texto escogido, pero la atmósfera espiritual que ha creado la Palabra de Dios ayuda a mirar las cosas desde la fe, a buscar con esperanza soluciones y a optar por aquello que mejor exprese el amor de discípulos de Cristo.

g-      “Y estaban continuamente bendiciendo a Dios” (Lc 24,53).

          Se termina la reunión comunitaria con una pequeña oración final, preferentemente de bendición y alabanza a Dios, porque su Hijo resucitado “camina” con los suyos.

          A veces puede ser una oración espontánea, por ejemplo, un “Padre nuestro” y un canto; otras veces, puede estar preparada de antemano, dándole un tiempo y lugar más relevante.

                En resumen, el método En camino del Señor Resucitado que he descrito, tiene los siguientes pasos:

  Pasos o momentos:     Tiempo de:
a)-Oración inicialðPrepararse espiritualmente.
b)-Proclamación del texto, lectura y reflexión personalðEscuchar la Palabra de Dios consignada en la Sagrada Escritura.
c)-Reflexión, estudio comunitarioðDescubrir lo que el texto bíblico dice.
d)-Oración personalðDialogar con Jesús lo que el texto me dice.
e)-Oración comunitariaðCompartir lo que el texto nos dice.
 f)-Discenimiento y compromiso personal y comunitario  ð  Testimoniar con la vida y con las obras.
g)-Oración finalðDar gracias a Dios y alabarlo.

Existen más métodos para la tener un acercamiento a  la Palabra de Dios, hoy nos quedamos con estos.


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