Contacto

QUE OFRECE LA RENOVACION HOY?

Amados hermanos y hermanas, ante esta realidad que estamos viviendo, ¿que ofrece la renovación al hombre y la mujer de hoy?

¿será que a lo largo de 50 años la Renovación se ha agotado? ¿O ya no tiene nada que ofrecerle al hombre que hoy está en una búsqueda constante?¿A la mujer que está necesitada de ayuda?¿Será que la renovación en día de hoy no tiene nada que ofrecerle a los jóvenes, a los adolescentes o a los ancianos?

Y si tiene que ofrecerle, ¿qué les ofrece? ¿Qué les ofrece la Renovación desde tu Comunidad, desde tu parroquia? ¿Desde el servicio que tú realizas? ¿Qué les va ofreciendo la renovación a esos hombres y mujeres que muchas veces decimos: están perdidos?

Y a veces son hasta de nuestra propia familia. Y a veces queremos andar evangelizando hasta la Conchinchina, pero el vecino que vive cerca, o al tío, o al primo, o a la mamá, o al hijo, que son los más próximos, nos cuesta tanto trabajo hablarles del amor que Dios tiene por ellos.

La Renovación sigue siendo de Dios, pero la ha puesto Dios en manos frágiles, en vasijas de barro.

Cómo me acuerdo, cuando en la renovación hacíamos oración, sin que nadie nos dijera levanta las manos, todo el mundo, apenas iniciábamos a orar y ya teníamos las manos levantadas, como si las manos estuvieran pegadas al cielo. Así, levantadas en alto.

Pero poco a poco, nos vamos dando cuerda cuando una persona va dejando de orar, porque de tener las manos levantadas en alto, pasa a ponerlas a nivel del hombro, y cada vez más abajo, y mucho tiempo se la pasa así. Y después como no hay respuesta, las baja y las mete en su bolsa o las ocupa para otra cosa. Este hermano va cambiando y no para bien.

Hermano…Te voy a invitar a poner las manos como si fueras cargando a la Renovación. ¿Sabías que Dios ha puesto a la Renovación en tus manos? Y a veces pesa, pero no estás solo(a); a veces cansa, y muchas veces nosotros cruzamos las manos. Pero la renovación es de Dios y la Renovación está en tus manos.

Puede Interesarte: Que Ofrece la Renovación al mundo hoy (parte 2)
Inicio de un caminar RCCES.

SIETE COSAS QUE OFRECE LA RENOVACION HOY

La renovación tiene al menos siete cosas que ofrecer al hombre y a la mujer de hoy.

La primera. La gracia del encuentro.

La gracia del encuentro personal con el Dios vivo, es la gracia de un encuentro fresco, vivo, sencillo, con Dios.

Y es un encuentro amoroso, El Papa Benedicto XVI, en su primera carta encíclica “Dios es Amor”, en el número uno nos recuerda que: el cristianismo, el catolicismo, más que consistir en adherirse a una serie de doctrinas o normas, se es cristiano por haber creído en el amor, por haber tenido una experiencia, un encuentro con Dios que ama.

Se es cristiano por ello, después vienen las normas y todo lo demás.

Por eso hay quien nos dice, cuando lo invitas a la Asamblea de Oración, “no puedo ir porque soy de muy mal genio”, “cuando cambie, entonces voy a ir”, “cuando yo sea bueno voy a ir a misa”, “cuando me nazca del corazón”, “cuando ya no este cometiendo muchos errores”, “porque lo que vana al iglesia es una bola de hipócritas”, “adentro dicen una cosa y afuera hacen otra, yo por eso no voy con ellos”. ¿Cuántas veces nos han dicho ello? Muchas veces, hasta nosotros las dijimos también.

Pero cuando el hombre pecador, enfermo, herido, es capaz, como aquel leproso del Evangelio según San Marcos en el capítulo 2, de arrodillarse delante del Señor y de decirle, si tú quieres puedes limpiarme, entonces ocurre el milagro, ocurre el encuentro.

Porque Dios siempre está en búsqueda de nosotros. Dios es el eterno enamorado, y anda corriendo tras de cada uno de nosotros. A veces no lo vemos. Quisiéramos que nos apapachara a diario, pero muchas veces Dios se mueve en silencio. Ahí está cuando más lo necesitamos, aparece para llenarnos de la riqueza de su amor.

Por eso lo primero que la renovación ofrece al hombre de hoy es que se sienta profunda y verdaderamente amado. Porque el hombre de hoy, aún en medio de su egoísmo, de su dureza y de su soberbia, lo que está pidiendo a gritos es: “ámenme”, quiere sentirse amado. Y Dios se lo está gritando, pero el hombre se hace el sordo o todavía no lo ha escuchado.

Y es momento que tú y yo, miembros de la renovación Carismática, se los hagamos saber y experimentar.

Segundo: la gracia del Bautismo en el Espíritu

Lo segundo que ofrece la renovación al hombre de hoy es: la gracia del Bautismo en el Espíritu. Es la experiencia central del Movimiento de la Renovación Carismática, es la experiencia que vivifica.

El Papa Juan Pablo II, al Bautismo en el Espíritu, le decía, es la experiencia típica, es decir, la que les distingue a ustedes los carismáticos, decía el Santo Papa.

Es la experiencia típica, es la experiencia inicial, para después vivir “La Vida en el Espíritu”.

Esta experiencia, primero: no es una sugestión, tampoco es una terapia psicológica y por supuesto, no es una manipulación de conciencia. Es UNA GRACIA OTORGADA POR DIOS, que cuando el hombre la descubre, movido por la fe y la acción de Espíritu Santo, puede ver a Dios.

La gracia del Bautismo en el Espíritu tiene dos movimientos: Uno del cielo hacia el hombre, en el sentido vertical. Dios se derrama sobre el hombre y el segundo como de regreso, el hombre entonces descubre a Dios.

Se da cuenta que Dios lo ama. Puede contemplar al Espíritu que lo empieza a mover. Por eso el hombre, después del Bautismo en el Espíritu,  tiene deseo de leer la biblia, de Orar, se va a confesar, empieza a ir a misa.

¿Por qué cambia? Porque el espíritu lo está haciendo consciente de que él es hijo de Dios. Y si lo pudiéramos sintetizar en un texto bíblico, bastaría con reflexionar en aquel pasaje de la Carta de San Pablo a los Romanos, versículo 14. “Los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios”.

Tercera: La gracia de entrar en Coloquio con Dios.

La tercera gracia que ofrece la renovación al hombre de hoy, además de estas experiencias hermosas a nivel espiritual, en medio de un mundo materializado, también la oportunidad de entrar en ese coloquio con Dios, aprender a Orar.

Es la oportunidad hermosa, al impulso del Espíritu Santo, de que el hombre pueda Orar. Y orar es más que un diálogo. Orar es una relación amorosa donde dos corazones se funden y ya no son dos, sino uno solo.

Y esos corazones están tan fundidos uno con el otro, porque el Espíritu Santo los ha unido. Retomando una figura de los santos padres que decían que el Espíritu Santo es el beso entre el Padre y el Hijo, podríamos decir que ese beso de Dios también es dado al hombre en la oración. Por eso la oración es estar permanentemente unido a Dios.

La oración no es un simple diálogo o un simple elevar corazones, palabras, frases. No, la oración en toda su profundidad y su dimensión es un permanecer en Dios.

Y recordemos lo que Jesús decía al respecto. En el Evangelio según San Juan, en el capítulo 15, Jesús decía: “permanezcan en mí como yo permanezco en ustedes, porque si no permanecen en mí, entonces no darán…”, ¿no darán qué? Fruto.

Ahí está la razón de por qué muchas veces en nuestras diócesis, en nuestras parroquias, en nuestras comunidades, en los grupos de oración, en nuestro servicio, no hay frutos. ¿Será acaso porque hemos dejado de orar? ¿Podrá ser? ¿Ustedes qué piensan? ¿Será? O a lo mejor es porque la gente es floja y no quiere hacerlo.

Tal vez porque nos estamos “despegando” de donde nunca tenemos que despegarnos.

Cuarto: La Evangelización con el poder del Espíritu Santo

La cuarta gracia que ofrece la renovación al hombre de hoy es: “La nueva evangelización”, la evangelización con el poder del Espíritu Santo, esa gran misión de Jesús en comendada a la Iglesia.

A mí siempre ese versículo que está en el Evangelio según San Marcos, capítulo 16, del versículo 15 en adelante, principalmente ese versículo 15: “Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación”, es un grito desesperado de Jesús a sus discípulos y es al mismo tiempo un mandamiento, es una orden.

No les dice Jesús cuando puedan, cuando sean jóvenes, si tienen un fin de semana, Jesús les dijo: “vayan, vayan y anuncien la buena nueva a toda la creación”. Esas palabras tan tajantes y tan firmes de Jesús, vayan y evangelicen. Y ese grito de Jesús sigue resonando hasta el día de hoy

Y la renovación no puede estar menos que comprometida con el anuncio del evangelio. Por eso cuando la renovación no evangeliza, se convierte en un nido de víboras, que se pelean y se muerden unos a otros, perdiendo el tiempo en discusiones necias.

Porque cuando el evangelizador está ocupado evangelizando, ¿tendrá tiempo de pelear? ¿De discutir? A veces sí tiene tiempo de salir corriendo, cuando lo van persiguiendo por evangelizar.

Me acuerdo, cuando dimos un curso de evangelizadores, y a los participantes los mandamos de dos en dos, como a los apóstoles, a evangelizar a las casas. Los evangelizadores salieron con todo el ánimo, y muchos regresaron como los apóstoles “Señor en tu nombre echamos demonios, sanamos enfermos…” pero otros llegaron tristes y preocupados porque en algunas casas, no los recibieron o discutieron con ellos…, porque al hombre de hoy no le gusta recibir las buenas noticias, estamos tan acostumbrados a las malas noticias, y a veces hasta buscamos las malas noticias, nos encantan las malas noticias. Cuando hay un chisme, luego luego preguntamos, ¿quién te lo dijo?¿y luego?…

Y las buena noticias, que paso con las buenas noticias, que paso con el grito de “Dios te ama”, “Jesús está vivo”, “Jesús es mi Señor”, la Renovación se ha quedado callada mucho tiempo, ha perdido tiempo, y lo tienen que recuperar. Porque la frescura del mensaje del Evangelio, fue recuperado en la Iglesia gracias al Espíritu Santo que impulsó a la Renovación Carismática.

Pregunto, los que tienen más de 40 años, ¿se han de acordar cuándo les dieron a ustedes el primer anuncio antes de entrar a la renovación, el Kerigma, o la evangelización fundamental, o curso de vida, o curso de iniciación?.

¿Lo recibieron antes de entrar a la renovación?¿Antes de la renovación lo recibieron? Seguramente no.

El Kerigma, la Iglesia lo había dado por supuesto, eso era trabajo de los papas, que ellos evangelicen a los hijos, y durante mucho años, más de 10 siglos, la Iglesia confío en que el Kerigma, el primer Anuncio, se daba en la familia. A ver, ahora sí, díganme, ¿a quién de ustedes, su papá o su mama, les dieron el kerigma?

Gracias a Dios, con la Renovación Carismática, la proclamación del Kerigma se vuelve a incluir.

Hace, aproximadamente 20 años, la Comisión Episcopal de Evangelización y Catequesis, sacó un libro que se llama “Queremos ver a Jesús”, que es un manual, con el que se dan algunas luces, para compartir el Kerigma.

Ese momento me llenó de inmensa alegría, porque en la Renovación Carismática, teníamos 25 años pidiendo que se incluyera la proclamación del Kerigma en los procesos catequéticos.

Ahora se tiene, y el compromiso es más grande, porque, ¿a quién le va a pedir la iglesia que por la experiencia que tiene, comparta el Kerigma? ¿A quién se lo va a pedir? A la Renovación. ¿Y quién es la renovación?… Yo soy la Renovación, a mí me toca proclamar el Kerigma a toda la creación.

Quinto: Las Obras de Poder

Nunca como antes, en la iglesia, se habían visto tantas manifestaciones de poder del Espíritu Santo, del poder de Dios, las sanaciones, los milagros, las liberaciones, y aquí quiero puntualizar, porque a veces resulta que cada quien quiere hacer lo que se le da la gana, cuando se trata de carismas, todos quieren que el suyo sobresalga.

Hay un carisma, hablando de obras de poder, que solo le corresponde al obispo, o a quien él designe, el carisma de exorcismo,

sugerencia: como dice el dicho: “nosotros no nos andemos metiendo en cosas donde no nos han llamado”, no nos vaya a ocurrir como a los exorcistas que menciona la escritura, que andaban queriendo expulsar demonios, diciendo: “en el nombre del Jesús que predica Pablo… el demonio les contesto: conozco a Jesús, conozco a Pablo, y ustedes? Y nos dice la Palabra de Dios que les dio una “revolcada”.

El carisma de exorcismo, como tal solo le responde al obispo, o al sacerdote que él designe como exorcista, nosotros los laicos, a lo más que podemos aspirar, es a estar auxiliando ahí, con nuestra intercesión, porque es lo que sí podemos hacer. Vale la pena poner las fronteras muy claras de hasta donde si puedo hacer, para no salir dañados y perjudicados.

Es indudable, que la renovación carismática le ha recordado a la iglesia que la Evangelización, va acompañada de obras de poder.

Jesús así evangelizó, en el Evangelio según San Marcos, capítulo 1, versículo 14, dice que Jesús anunciaba la Buena Nueva del Reino, pero también habla que curaba a los enfermos y expulsaba a los demonios.

Obras poderosas, acompañaba las palabras, y las palabras, hablaban de esas obras de poder, por eso Jesús a sus evangelizadores les comunica poder, para expulsar todo aquello, que impide que se instaure el reino de Dios, y lo que más le impide al hombre que se instaure el reino de Dios, es el pecado.

Por eso el evangelizador también es un profeta, que denuncia los pecados al pueblo, aunque le anuncia, cuánto lo ama Dios, porque Dios ama al pecador, aunque deteste el pecado, y esas obras de poder, que cuántos de ustedes las experimentaron, la sanación de ustedes, o de alguien de su familia. Yo de ello doy testimonio.

El Señor es poderoso, porque tiene misericordia, y por eso la renovación al hombre de hoy, le ofrece también, acércate a Dios, y Dios se acercará a ti.

No es que haya remate de milagros, o de curaciones, pero sabes que, hombre de hoy, mujer de hoy, no pierdas tu tiempo, en las brujerías, las hechicerías, los que limpian, las adivinanzas, porque el único poderoso es Dios.

Sexto: el servicio desinteresado al prójimo.

La sexta gracia que ofrece la renovación al hombre de hoy es el servicio fraterno desinteresado.

La vida de servicio en la Renovación ha sido el redescubrir los carisma que da el Espíritu para la edificación del cuerpo de Cristo. Los carismas que da el Espíritu son para provecho común.

Vale la pena subrayar para todos aquellos que dicen: “es que antes había más carismas en la Renovación”, “es que antes había más lenguas”, “había más palabras de conocimiento, profecía”, y mencionan carismas preciosos, que NO están ausentes, sino que muchas veces se han ido transformando y adaptando a la realidad.

Lo hermoso del Espíritu Santo, es que nos da lo que necesitamos para el tiempo y la época que estamos viviendo, y por eso hoy encontramos como carismas: La organización, el saber coordinar, hasta el saber lavar los baños, que no cualquiera lo hace.

Por eso la vida de servicio en la renovación, es una vida de servicio desinteresada, no por servir te vas a ganar el cielo, el cielo ya lo ganó Jesús, para ti y es gratuito, pero tú, tienes un compromiso, ser testigo del Espíritu Santo, y el Espíritu Santo, cuando viene, da carismas para servir a los demas.

Aquí lo interesante, es buscar cada quien, el carisma que Dios le ha dado, para poner al servicio de la comunidad. En la renovación, también nos faltan administradores, contadores, médicos, ahora con eso de la computación, diseñadores gráficos, esos que manejan la internet, y la comunicación, sobre todo administradores, psicólogos, imaginen un psicólogo, lleno del Espíritu Santo, que pueda atender al hermano y escucharlo, hacer su trabajo de manera profesional y además pueda decirle al final: “ahora voy a orar por ti”.

Nos hace falta todo ello, ha… también políticos honestos, carismáticos, que realmente se interesen por el bien común y no por sus propios intereses.

Séptimo: Vivir activamente los Sacramentos.

Y lo último que la Renovación ofrece al hombre de hoy, es la gracia de poder disfrutar el manjar delicioso de los cristianos.

El poder vivir cada uno de los sacramentos con toda su intensidad. El no decir nada más, voy a oír misa, sino voy a vivir la misa. Porque la misa no termina cuando el Padre nos dice, pueden irse en paz. Misa viene de misión, y cada domingo mi misión se está renovando.

El Señor me alimenta a mí, y quiero tomar una figura del Antiguo Testamento, en el primer libro de los Reyes, capítulo 19, cuando el profeta Elías va huyendo y atraviesa el desierto, y a los dos días ya se está muriendo. Y hasta el mismo desea morirse, porque lo viene persiguiendo el Rey Ajab para matarlo.

Y el profeta dice: ¡ay de mí, madre mía, yo prefiero morir! Y se duerme. El ángel de Dios lo despierta, y ya le había preparado ahí unos panes. Y le dice, come, porque el camino es largo.

El profeta come, y ¿qué creen que hizo? ¡Se volvió a dormir!. Como dicen: barriga llena, corazón contento, y dijo otra vez, sigamos la siesta. Y el ángel nuevamente va y lo despierta, y le dice, ¡Levántate y come! Porque el camino es bastante largo. Y mira nuestro camino, cada ocho días que nos reunimos, a veces es bastante largo.

Y por eso cada domingo el Señor nos está esperando en la mesa, donde ya tiene preparado el alimento, donde las palabras de Jesús se hacen vivas, y donde nos invita a disfrutar del cuerpo y la sangre, porque el camino es bastante largo. Y más para el renovado.

QUE CONCLUIR?

Esto ofrece la renovación al hombre de hoy, la experiencia amorosa de Dios.

Él, te está esperando, con esos siete regalos que Dios ha puesto en tus manos. Y a ti, te toca, como el joven del Evangelio, ponerlos en las manos de Jesús para que Él los multiplique.

La obra es de Dios, no lo olvidemos. Pero Dios está confiando en ti y en mí para realizar su obra. No hay honor más grande que ser instrumento de Dios.

No hay honor más grande, que decir: Señor, Gracias, porque te fijaste en un vaso de barro frágil, enfermo, con muchos problemas, con muchas carencias, pero así me has llamado para construir tu reino.

Por eso le vamos a pedir al Señor en este momento que nos dé mucha fuerza, mucha valentía, para que lo que Él nos ha confiado lo gastemos y lo desgastemos en aquel que más lo necesita.

Piensa en este momento en toda tu familia, en toda tu colonia, en toda esta gran ciudad, tu ciudad. Piensa, piensa en todo ello, todas sus problemáticas, todo lo que está ocurriendo, que son signos de los tiempos.

Dios a través de todo lo que está ocurriendo te está diciendo: ¡Hey!, te he dado siete regalos, para que los distribuyas, ya no pierdas el tiempo, gástalos en ellos.

Mucha veces nos desanimamos porque no vemos resultados inmediatos, pero ahora Dios nos invita a confiar y a seguir caminando.

Para eso somos la Renovación, Dios quiere renovar la Iglesia, quiere renovar todos el mundo, nuestros políticos, nuestros médicos, DIOS QUIERE RENOVAR TODO.

¡¡¡ Animo, que apenas hemos comenzado !!!

Puede Interesarte: Que Ofrece la Renovación al mundo hoy (parte 2)
Inicio de un caminar RCCES.